jueves, 30 de enero de 2020

Integración Económica de Centroamérica


Allá por la época de la independencia en 1821, usted recordará que lo que hoy conocemos como naciones independientes centroamericanas no se formó como tal.  El resultado fue el de un solo bloque de Provincias, como en aquel entonces se le conocía, y que, con el paso del tiempo daría lugar a lo que hoy conocemos como países independientes.

Si bien el proceso de independencia de La Madre Patria, España, fue algo pacífico en aquel entonces, el futuro a partir de ese momento no ha sido así.  Centroamérica es una de las regiones más violentas del planeta y, por lo mismo, insegura.  Adicional a esto, posee los peores índices sociales del continente, debilidad institucional y escaso crecimiento económico.  Eso, por su parte, ha originado fuertes desbandadas migratorias de manera ilegal así como que la región se convierta en un nido y puente de las bodegas del narcotráfico.  

Las economías de nuestra región han tenido un crecimiento marginal e insuficiente.  Por ejemplo, para poder duplicar su PIB, estas naciones necesitarían por lo menos unos 30 años en promedio para lograrlo.  Mientras tanto el aumento de la población es de un 67% generando como efecto cascada el aumento de la pobreza.  La pregunta es ¿existe una solución a esta condición? Creo que sí y radica en la unidad.

La región Centroamericana tiene en conjunto una riqueza no explotada enorme.  Tanto en recursos naturales y potencial humano existen enormes posibilidades de hacer un cambio en los índices que de manera individual vienen mostrando.  Para ello se requiere una activación económica conjunta que permita  fortalecer los elementos que cada una pudiera requerir por separado. 

Una Integración Económica Centroamericana no solo es necesaria sino viable para afrontar las situaciones de pobreza que se está atravesando y crear oportunidades y opciones de solución conjunta que saque de la condición en que actualmente se encuentra.  Para ello, se requiere de varios factores dentro de los que la voluntad política es uno de los pilares trascendentales para que llegue a ocurrir.

Ese será el enfoque del V Encuentro Ciudadano en el que Fundación Libertad y Desarrollo tiene invitados 31 expresidentes de Iberoamérica y personalidades internacionales de alto perfil; entre quienes están los presidentes George W. Bush (Estados Unidos 2001-2009), José María Aznar (España 1996-2004), Felipe Calderón (México 2006-2012), Andrés Pastrana (Colombia 1998-2002), José María Figueres (Costa Rica 1994-1998), Luis Alberto Lacalle (Uruguay 1990-1995); Ricardo Lagos (Chile 2000 – 2006) Luis Alberto Moreno, presidente del BID, Luis Almagro, Secretario General de la OEA y Moisés Naím, Chairman del G50.   

El desafío que se tiene por delante es grande, por ello se requiere una visión grande que logre formular, igualmente, grandes soluciones.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Esto Esperamos del Nuevo Gobierno


Las fiestas de fin de año están por concluir y los guatemaltecos no tendremos tiempo para ver como de manera apresurada llegará el 14 de enero en el que el cambio de gobierno se presente.  Lamentrablemente la expectativa generalizada que se tiene es baja, de manera consciente el pueblo no espera mucho, aunque en el subcosciente permanece la esperanza que por fin se pueda hacer algo a favor de mejorar este país. 

Desde hace muchos años, a la corrupción y la in­competencia de los políticos se sumaron la indiferencia, el egoísmo y muchas veces la arrogancia de las élites; y esto ha provocado una fatiga democrática in­ controlable y el quebrantamiento del contrato social que tuvimos hasta hoy. Así nacen las dictaduras.

Mientras la economía se derrumba y las expectativas de mejora parecen ser nulas, la forma de hacer política no está a la altura de las circunstancias lo cual genera un desgaste social que mantiene al pueblo en una incertidumbre en cuanto al futuro que le espera.  Las oportunidades de empleo, la apertura a nuevas inversiones, la creación de espacios para el desarrollo y encontrar opciones de mejora parecen esfumarse en promesas vacías que durante cada uno de los gobiernos anteriores se han ido recibiendo, algunas incluso con un nivel de cinismo y descaro terrible.

Lo triste y grave de esta situación es que Guatemala no es la única nación en Latinoamérica que está en este estado de abandono y secuestro de la corrupción.  En Venezuela se acabaron las palabras para describir su tragedia. El retorno del populismo en Argentina, las crisis de Ecuador y Perú; Bolivia viviendo una compleja transición, la amenaza narcoterrorista-chavista en Colombia, la creciente desconfianza en México, un gobierno con pro­pensión autoritaria en Brasil y  la mitad de Centroamérica bajo riesgo de convertirse en narco Estados hacen de América Latina un continente al que se debe poner atención. 

Es en estos momentos donde la insatisfacción por la democracia vivida debe surgir.  Pero no una insatisfacción por capricho o simple reproche, sino por la búsqueda de una vivencia correcta de esta filosofía que permita el progreso de la sociedad.  Fiscalizar a los gobernantes, obligarlos a cumplir sus funciones y que rindan cuentas sobres sus acciones se hace indispensable. 

¿Qué esperamos del nuevo gobierno? Que la democracia liberal y los valores de la libertad, la justicia y el Estado de Derecho sean el camino al bienestar y la prosperidad de los pueblos.  Esperamos que los cimientos de sus decisiones sean los valores que enriquecen a los pueblos, los principios que hacen funcionar las cosas de la manera correcta y que el rechazo a toda forma de anomalía se un común denominador en todas las esferas del mismo.

¿Qué esperamos del nuevo gobierno? Que se ponga a trabajar en favor del pueblo desde el primer día.  Que una vez terminado el acto protocolario sus pasos se dirijan a los lugares donde las cosas deben suceder a favor del pueblo y dejen sus intereses particulares en la basura para que puedan tomar decisiones de manera justa y sensata a favor de todos aquellos para los cuales deben de gobernar.

domingo, 1 de diciembre de 2019

El gobierno de Alejandro Giammattei debe ser una oportunidad, no hay de otra


La época de fin de año resulta ser propicia para la reconciliación y paz.  El ambiente que se genera es adecuado para que los lazos que se hayan roto puedan ser restaurados y el clima frío se ve contrastado con la calidez que las personas muestran entre sí. Sin embargo, es importante no dejar de lado los aspectos que en la práctica deben servir como elementos para que la reconciliación y la paz sean duraderos y no simples slogans de temporada.

Guatemala esta a pocos días de iniciar una nueva etapa en la que el cambio de gobierno se observa en el horizonte como un punto de partida de cada a la esperanza de un nuevo rumbo. Ya no queda más tiempo, ya no se puede esperar a otros, ya no podemos dar el lujo de la espera ante una apremiante situación que requiere inmediata atención y acción.

El Dr. Alejandro Giammattei y el Lic. Guillermo Castillo asumirán sus nuevas posiciones con la mirada de todos los guatemaltecos puestas sobre sus acciones.  La expectativa que se tiene en cuanto a ellos está divida: por una parte se encuentra en un punto muy alto pues se ellos serán quienes deban dirigir el barco a puerto seguro en un mar de tormentas, pero por el otro lado existe el escepticismo al dudar que algo bueno se pueda hacer con el desastre que encontrarán.

A pesar de este sentir, lo cierto del caso es que la obligación que se tiene no depende de las expectativas que de ellos se tiene sino de la realidad de su responsabilidad. Su gobierno debe ser una apertura de oportunidades al desarrollo.  En este sentido, las preferencias políticas deben hacerse a un lado, si se votó o no por ellos pasa a un segundo plano, no porque no tenga relevancia, sino porque no tiene sentido usar este argumento para no sumarse a la lucha por sacar adelante nuestra nación.

Ellos se convertirán en el presidente y vicepresidente de nuestra nación.  En sus manos se entregará el destino de una nación que vive problemas complejos, desafíos extremos y golpeado en su credibilidad. El tiempo que se ha tenido para generar la transición es el mayor que se ha dispuesto desde que iniciamos la era democrática en nuestra país.  Se espera y se demandarán resultados sobre este tiempo.  La formación de un equipo de trabajo sólido, confiable y capaz será el primer requisito y punto de demanda que se tendrá de ellos.  El establecimiento de políticas públicas y hacer contacto con representantes de los diferentes sectores de la población que le lleven a la solución de problemas, son acciones que se asume están desarrollando desde ya.

Las excusas no serán válidas, no hay tiempo, oportunidad ni espacio para ellas.  Llevamos demasiado tiempo escuchándolas y viendo como han servido de pretexto ante la mediocridad de los gobiernos anteriores. Sí, estamos conscientes que encontrará un país que se está cayendo a pedazos.  Sí, sabemos que las cosas se han hecho mal en el pasado. Sí, reconocemos que ante el flajelo de la corrupción y la delincuencia estatal no dispondrá de todo lo que le gustaría tener.  Todo eso es una verdad, pero no una excusa para no hacer bien las cosas. 

Guatemala no seguirá tolerando ladrones en el gobierno.  Tenemos ya dos expresidentesen prisión y todo apunta que el actual llegará al mismo lugar por el bienestar de la credibilidad de la justicia.  Guatemala ya no puede seguir escuchando lo mismo.  El pueblo necesita no solo escuchar sino ver acciones diferentes que  le llenen de esperanza y le motiven a la acción para unirse a favor del cambio verdadero. Así que no hay de otra Dr. Giammattei: Su gobierno debe ser una oportunidad para el desarrollo de nuestranación.


https://www.youtube.com/watch?v=YiQd9HJ5MHU&feature=youtu.be